domingo, 22 de mayo de 2011

Organicismo o Arquitectura Orgánica

Solo se puede hablar del organicismo a través de las obras de la figura símbolo de esta arquitectura y de la arquitectura americana, que es Frank Lloyd Wright. La arquitectura orgánica busca comprender e integrarse con el sitio, los edificios, los mobiliarios, y los alrededores para que se conviertan en parte de una composición unificada, correlacionada.
Frank Lloyd Wright inicia sus estudios de ingeniería en la Universidad de Wisconsin y aprende su oficio con los arquitectos de la gran ciudad de Chicago: Dankmar Adler y Louis Sullivan para los cuales trabajó hasta que la relación terminó en discusión en 1893. Sullivan, a quien respetaría durante el resto de su vida, a quien se refería como “Lieber Meister” (querido maestro) fue el único arquitecto del que Wright admitiría haber recibido influencia. Sullivan unió lo funcional y lo poético, pero cuidó mucho la ornamentación para romper la monotonía (característica que le legaría a Wright). Este influjo fue más de la actitud que de su estilo. Wright sentía poca simpatía por los edificios de oficinas que eran el trabajo habitual de Adler y Sullivan, y empezó a dedicarse a la construcción de viviendas privadas dentro de la empresa. La casa Charnley (1891) fue por completo obra de Wright, un sencillo y geométrico bloque de ladrillos en tres plantas.
Pronto le llegarían a Wright más encargos, estableciéndose por su cuenta y creando un estilo muy personal que empezaría a expresar todo lo que sentía acerca de la relación entre el hombre y la naturaleza. Propone nuevas formas arquitectónicas plasmadas en el estilo “Casas de la pradera” (viviendas unifamiliares en áreas suburbanas) al igual que en el resto de sus obras: la preocupación por la interpenetración de los espacios, no se diferencia entre el interior y exterior, terrazas que unen el edificio con el paisaje circundante, cubiertas horizontales e inclinadas que invaden y dominan toda la composición, sencillos materiales, generalmente ladrillo y madera. En las “Casas de la pradera”, el núcleo central de las viviendas lo constituye una gran chimenea, alrededor de la cual se disponen las estancias. La casa Winslow (1893) y la casa Robie (1908) fueron sus primeras obras de madurez donde manifiesta su preferencia a la habitación unifamiliar integrando los edificios en el entorno natural, siendo esta última la más importante.
De su primera época también es el Unity Temple en Oak Park (1906): dos habitaciones unidas entre sí mediante una sala de entrada; con pesados y sencillos muros de hormigón y losa plana de cubierta. Wright diseñó, como el mismo dijo, un templo para el hombre y apropiado para su uso como lugar de reunión.
La vida de este genio no estaba exenta del drama, tuvo por lo menos 3 esposas. En 1911 se instaló en la localidad de Spring Green en Wisconsin, donde realizó el complejo Taliesin I, destinado a su propia familia, complejo que será destruido trágicamente, perdiendo la vida sus familiares en 1914 e incendiado en 1925. En 1916 viaja al Extremo Oriente para olvidarse de su desgracia familiar y construye el Imperial Hotel de Tokio, que sobrevive al terremoto de Kanto en 1923 gracias a su novedoso sistema antisísmico y fue demolido en 1968. El lobby fue salvado y reubicado en un “parque de arquitectura” en Nagoya.
En 1928, de vuelta en Arizona, crea el “Taliesin Fellowship” donde acepta estudiantes de arquitectura a la manera artesanal de maestro y aprendiz. En 1937 construye el complejo Taliesin West: casa, finca y estudio, actualmente propiedad de su fundación. Se encuentra parcialmente bajo tierra. La cubierta deja entrar la luz al interior. Su estructura está hecha de piedra local con arena del desierto. Es uno de los lugares donde sintetiza todas sus aportaciones a la arquitectura, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes del organicismo.
La más destacada de sus obras es la Casa Kauffman o Casa de la Cascada, construida entre 1935-1937. Allí consigue integrar el espacio interno en la naturaleza gracias a las audaces terrazas en las que salta el agua. Y es que los edificios de Wright crecen de dentro hacia fuera, extendiéndose de acuerdo con las necesidades de sus habitantes. Así para el arquitecto lo más importante es el espacio interior, escribiendo que "la realidad de un edificio no reside en las cuatro paredes y el techo, sino en el espacio que éstos encierran, en el espacio en que se vive". Su gran batalla será la conquista del espacio, creando la sala única con la cocina y los servicios aparte. La casa se adapta al paisaje y el edificio se funde en el ambiente, haciendo que éste penetre en la casa.
El carácter utópico de la arquitectura orgánica de Wright se hace aún más evidente que en la Casa Kaufmann en el edificio de Johnson Wax. El edificio, situado en una zona industrial que para nada gustaba al arquitecto, se cierra al exterior redondeando los accesos, tragándose literalmente la ciudad. Se trata de unas oficinas, de un lugar de trabajo, articulado con columnas arboriformes que sostienen una cubierta transparente. El edificio se sostiene mediante 60 columnas de 6,5 metros de altura, con una base de sólo 22 cm que se expanden al llegar al techo cubriendo toda la superficie. Wright tuvo que demostrar que este tipo de columnas soporta 6 veces su peso. Asimismo diseñó todo el mobiliario, incluyendo una silla de secretaria de 3 patas que se cae si te sientas en una mala postura.
Diez años más tarde diseña la torre para los laboratorios, donde también utiliza estas formas para el diseño de la estructura. Wright quiso entender esta torre como parte inseparable del conjunto, quería que ambas fases del proyecto fuesen una sola, que un transeúnte que pasase por allí sin conocer la historia no supiese distinguir entre las dos construcciones. Por ese motivo no dotó a la nueva torre de una entrada propia sino que colocó esta dentro del edificio existente, ligándolos el uno con el otro de forma ineludible.
En la década de los años 1950, y a pesar de su avanzada edad, no duda en continuar experimentando al emplear plantas curvas o circulares para conseguir un espacio único, como se demuestra en el Salomon R. Guggenheim Museum de Nueva York (1943-58), cuya organización en espiral crea la continuidad en el espacio interior.
El legado arquitectónico de Wright puede resumirse en tres conceptos que constituyen el centro de su reflexión: la armonía entre naturaleza y arquitectura, la continuidad exterior del espacio interior y la creación de un espacio expresivo en el interior de un volumen abstracto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada